Dentro de poco, la plancha será como el teléfono móvil después de que el smartphone apareciese en nuestras vidas: algo que solo sirve para iniciar a los hijos en su uso. En este caso particular, en el noble arte del planchado cuando se van a su primer piso compartido. Pero ¡ay! … una vez que empiezan a trabajar y deben plancharse la camisa con más frecuencia, también ellos abandonarán su plancha prehistórica por algo tecnológicamente más avanzado: el centro de planchado.

Centro de planchado

Y el que piense que al fin y al cabo tanto la plancha como el centro de planchado sirven para lo mismo, se equivoca. Es como igualar las prestaciones de un móvil y un smartphone: ja! … como si con el primero pudieses jugar al pokemon!

Las estadísticas evidencian que han aumentado los adeptos a estas maquinitas, y lo digo en diminutivo porque como todo en tecnología, cada vez las prestaciones son mayores en tamaños más reducidos y manejables. De hecho, el vapor no se genera en la plancha, lo cual hace que ésta sea más liviana y facilite el planchado, además de evitar que tengas que correr al grifo cada dos por tres para llenar el depósito. Te cansarás de planchar antes de tener que llenarlo.

Pero si hay una palabra que a mí me ha convencido para decantarme por este gadget es `vertical´. No sé a vosotros, pero cada vez que plancho una prenda que no encaja bien en la tabla, una cara me queda niquelada y la otra requetearrugada. Total, veinte pasadas para intentar arreglar el desaguisado.

Sin embargo, reconozco que desde que son tendencia, el mercado se ha llenado de opciones complicándonos la vida, más que nada porque hay múltiples prestaciones que un robot de estos puede ofrecer y saberlas de antemano hará que aciertes con tu inversión a la primera (sí, cuestan algo más que la plancha corriente, pero una vez probada, es de esas cosas que ya no cambias). Pero … don’t panic!, en esta web hemos encontrado una comparativa muy visual que analiza los mejores centros de planchado. Así te será más fácil encontrar tu compañero ideal de juegos para los sábados (o domingos).

Y ahora que ya te hemos dado la bienvenida a la época moderna y te hemos convertido en friki de la plancha, lo ideal sería que centralizases todas las tareas de lavado y planchado en un mismo espacio.  Ya sé que todos pensamos que con una lavadora en la cocina y el centro de planchado en el dormitorio es suficiente, pero … ¿alguna vez te has planteado como sería tenerlo todo en el mismo espacio?

centro de planchado - estiloescandinavo

¿Tienes un armario? ¿un aseo del que puedes prescindir o compartir? ¿un trastero? ¿una terracita cerrada? ¿un garaje? Realmente no necesitas mucho espacio para colocar lo básico y tenerlo todo recogido. Si sólo dispones de un armario en el pasillo o cocina, asegúrate de que cuenta con fondo suficiente para empotrar la lavadora. Si lo tiene, no necesitas nada más, ya que  encima de ésta puedes situar desde la secadora hasta baldas donde almacenar la ropa, el centro de planchado y los productos. La tabla de planchar – como puedes ver en la foto de arriba- se puede empotrar en cualquier cajón.

Si de lo que dispones es de un aseo para compartir, un trastero, terraza o un espacio debajo de las escaleras, ya vamos subiendo puntos. En este caso puedes colocar también un lavadero y un tendedero, muy útiles si has de lavar algo a mano o airear prendas. Además, en este caso ya puedes pensar en decoración y optar por amueblar el espacio para que todo quede oculto o bien instalar baldas, llenas de productos y cestas a la vista. Aunque el blanco es la opción más segura, también puedes ser más atrevido y jugártela con colores o diseños que añadan diversión a un espacio probablemente sin ventanas.

Y si eres de los afortunados que puede disponer de toooooda una habitación para disfrutar de tu nuevo centro de planchado o de un espacio interesante en el garaje -por ejemplo-,  podrás tener encimeras donde doblar la ropa  o armarios donde almacenar mantas, abrigos o prendas de otras temporadas. El límite es tu imaginación, así que si también eres aficionado al scrapbooking, al Scalextric, la costura o pintura, ¿por qué no pruebas a compartir con la lavandería tu espacio?

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