Sabemos que las tendencias no son para seguirlas al pie de la letra, pero reconoce que siempre es interesante saber qué se cuece: a veces acaban en tu sopa y terminas enamorándote sin quererlo; otras, te sirven para despotricar a gusto.
Pues bien, puede que estemos justo en ese momento en el que dos corrientes aparentemente opuestas conviven, para que puedas abrazar una y despacharte con la otra. Aunque, pensándolo bien, te propongo una tercera opción: usar lo mejor de ambas para que tu casa se sienta bien… y tú aún mejor.
Calma absoluta: cómo lograr que la casa respire
Crear espacios que fomenten el bienestar, calmen, inspiren y conecten con la naturaleza no es ninguna novedad, por mucho que figure en el listado de tendencias para 2026. Es, más bien, un suma y sigue que comenzó tras los cambios de estilo de vida post-pandemia y que hoy se refuerza con una conciencia ambiental más sólida. Conseguir permeabilidad entre interior y exterior es un objetivo factible al que se puede llegar de muchas maneras: desde incluir la aromaterapia en tu hogar hasta instalar un pequeño gallinero boutique en el jardín, como los de IDMarket (sí, existen, y son tan monos que querrás redecorar su caseta antes que tu salón). La idea es la misma: llevar el exterior al interior, y viceversa. Que la vida respire en ambos sentidos.
CLAVES PRÁCTICAS
- Empieza por la base cromática: tonos neutros cálidos como beige, marrones suaves y grises cálidos. Nada de blancos quirúrgicos ni grises tráfico que no te aportarán calor. Introduce textiles naturales y materiales con relieve: lino, yute, algodón lavado, corcho, cerámica artesanal … Las imperfecciones cuentan, vaya que sí!

- Completa la experiencia sensorial con aromas naturales —lavanda, cedro o eucalipto— y algún acento en verde bosque o terracota que conecte visualmente con el exterior. No hace falta montar la selva: basta un sillón, una alfombra o incluso el acabado de una isla de cocina para cambiar el pulso del ambiente.
Además, familiarízate con el concepto de diseño biocéntrico, que empieza a desbancar al ya conocido enfoque biofílico. Si este se centraba en decorar con la naturaleza, el biocéntrico busca integrarla en la vida cotidiana: desde un micro-huerto en la cocina hasta un revestimiento que libera oxígeno (y si se te cuelan las gallinas en casa, estas también entrarían en la categoría;-)

- La luz es clave: practica la iluminación por capas, combinando distintos tipos de luz que se ajusten a tus actividades o a tu estado de ánimo. Durante el día, los espejos de gran formato con marcos en negro, latón envejecido o madera natural ayudarán a rebotar la luz natural por la habitación y, si los colocas con intención, duplicarán la vista del exterior (ojalá sea bonita 😉)
Ah, y no olvides la tecnología: domótica emocional, luz regulable, climatización eficiente. Pulsar un botón y ver cómo tu casa se ajusta a ti es, al final, otra forma de calma.

Cuando la calma se tiñe de color y textura: maximalismo curado
Si apuestas por la calma pero necesitas sentirte más arropado, física y visualmente, atrévete con el maximalismo curado. Esta corriente es igual de expresiva y lúdica, pero bastante más sensata que aquel cluttercore que inundó TikTok hace un par de años. Mientras ese celebraba el “yo espontáneo” —ese de mi caos también es bello—, el maximalismo curado celebra el “yo consciente”. Y es que no se trata de acumular por acumular, sino de seleccionar con alma: piezas heredadas, arte, objetos con memoria, colores que emocionen y texturas que te saquen una sonrisa. Eso sí, todo colocado con cabeza.
CLAVES PRACTICAS
- Las capas bien pensadas —aunque parezcan un caos— son el sello del estilo, y en eso, Lorenzo del Castillo y Jean Porsche juegan en otra liga. Pero antes de llegar ahí, toca sentar las bases: el suelo, la paleta (cuanto más mix, mejor) y esas pocas piezas con alma que harán de ancla. Después, suma objetos de distintos estilos o épocas o con raíces muy tuyas: el equilibrio llega solo cuando cada pieza tiene sentido.

- Cuenta tu historia con paredes ultra decoradas y colecciones significativas. Los papeles pintados con patrones explosivos, especialmente florales, son esenciales. Compleméntalos con grandes y pequeños ramos estratégicamente colocados que aportan la explosión de color que necesitas y, figurativamente, abren las puertas del jardín incluso en un piso interior.

- Para redondear el efecto de cocoon, añade alfombras por doquier y juega con iluminación cálida y teatral. Las lámparas de diseño clásico no solo aportan luz, sino que son otra capa de tu escenografía anti-estrés. Para quienes se sienten relajados rodeados de objetos, cada lámpara, cada tejido y cada rincón contribuye a un espacio envolvente, cálido y muy confortable.

Última idea: mezcla y personaliza
Ni lo uno ni lo otro. Las tendencias (y sus claves) son solo ideas para que configures la casa que a ti personalmente te haga sentir bien. Coge aquello que más te guste de cada corriente y combínalo: la calma del minimalismo cálido con un toque de maximalismo curado. Así, cuando pongas un pie en casa, podrás decir sin dudarlo: “como en casa, en ningún sitio”



